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“Manuel J. Clouthier tenía razón cuando optó por participar en la política, pues descubrió que la injusticia y el autoritarismo son un mal que nos alcanza a todos cuando decidimos por la apatía, la cobardía y la resignación” comentó el senador Humberto Aguilar Coronado en la conferencia sobre ese gran político que tuvo Acción Nacional, organizada por el Comité Directivo Municipal del PAN en el DF, donde estuvieron presentes cientos de panistas encabezados por Mariana Gómez del Campo Gurza.
“De lo que si estoy seguro es que con Maquío se cristalizó el sueño de Acción Nacional de hacer que del pueblo de México surgieran ciudadanos con derecho a construir su orden político; de ser dueños de los destinos de su patria y de nombrar a sus autoridades legítimas”, abundó el legislador.
La herencia de Clouthier es definitiva para entender tanto el avance democrático en México como las dimensiones de aceptación política lograda por Acción Nacional desde sus años de lucha. A nosotros nos corresponde mantener vigente esa herencia siguiendo su ejemplo: con su convicción, con su generosidad, con su valentía, con su bondad y con su certeza de tener razón.
INTERVENCIÓN DEL SENADOR HUMBERTO AGUILAR CORONADO
“Hay un jardinero al que ninguna fruta se le cae verde y ninguna fruta se le pudre en la rama”
Así comenzó su intervención Carlos Castillo Peraza en aquella ocasión del homenaje luctuoso al Maquío en 1989. El año de su muerte.
Hablar de Manuel J. Clouthier a 20 años de su muerte, lejos de entristecerme por su partida, celebro todavía su llegada.
Una de las cosas que más me impresionó del Maquío, fue esa capacidad que tuvo para que en él convergieran y se cristalizaran las causas y los anhelos de Acción Nacional.
Maquío no llegó a Acción Nacional por los caminos convencionales de los ochenta; es más, puedo decir que Clouthier decidió incursionar en la actividad política bajo las siglas de Acción Nacional – en aquélla histórica candidatura al Gobierno del Estado de Sinaloa- aun antes de conocer los postulados de nuestro partido.
Sin embargo era un hombre de acción que optó por la política cuando descubrió que la injusticia y el autoritarismo son un mal que alcanza a todos si optamos por la apatía, la cobardía y la resignación.
Pero estoy seguro que aun sin conocerlos Maquío los entendió vivencialmente y siendo un hombre de acción tomó en sus manos la responsabilidad ética de brindarse al servicio público. “Tardó en arribar, pero llegó con equipo completo, recursos, entusiasmo, relaciones y talento. Y su entrada fue memorable en la campaña para gobernador de Sinaloa.”
Unos meses después del enorme fraude electoral sufrido en Sinaloa, en lugar de quedarse en su casa o dedicarse a sus negocios, Maquío contendió y ganó en aquella histórica Convención Nacional celebrada en el Palacio de los Deportes la candidatura para las elecciones presidenciales de 1988.
De ahí en adelante, escuchar el famoso inicio de sus discursos: Mis AMIGOS, logró la conexión con el panismo nacional y fuimos testigos de cómo el talento y el carisma de un hombre, con convicciones profundas a favor del cambio democrático, generaba la movilización de millones de conciencias;
Fuimos testigos de cómo, detrás del Maquío “…acudieron a cumplir sus deberes políticos cientos, miles de mujeres, hombres y jóvenes que hasta 1988 habían preferido la engañosa tranquilidad doméstica y profesional de quien deja la política en manos ajenas…”;
Fuimos testigos del triunfo de la revolución cultural que pregonaba Acción Nacional y que en la persona de Manuel Clouthier empezaba a cosechar sus mejores frutos.
Fuimos testigos por primera vez de esa posibilidad de triunfo en la presidencia de la república que tanta falta nos hacía.
Fuimos testigos de que si era posible cambiar a México sin odio y sin violencia.
Quizá ahora muchos solo recuerden a Maquío por su frase de: “Solo está derrotado aquel que ha dejado de luchar”, pero el mensaje y el ejemplo que nos dejó fueron mucho más profundos.
No sé cuantos fueron conmovidos por el Maquío para participar en la política y en el PAN. Seguro fueron muchos.
De lo que si estoy seguro es que con Maquío se cristalizó el sueño de Acción Nacional de hacer del pueblo de México ciudadanos con derecho a construir su orden político; de ser dueños de los destinos de su patria y de nombrar a sus autoridades legítimas.
Ustedes se acuerdan del lema de la campaña Presidencial??
“Demos el cambio, con Clouthier, con el PAN”
Pues ese lema y las frases acuñadas en campaña por el propio Maquío como “México va a cambiar contigo, sin ti o a pesar de ti”, despertaron la creatividad de los mexicanos en todos y cada uno de los mítines y reuniones que sostuvo en campaña.
Ese famoso “Barbas SI orejas NO” que se escuchaba en todas las plazas.
O ese “Arriba el purux, abajo el colís” que se acuñó en el estado de Yucatán, haciendo alusión al gordo y al pelón.
Quien puede olvidar la famosa frase de: “La democracia es como el amor, hay que hacerlo todos los días”, frase que conmovió y pesó en el ánimo de muchos que se sumaron al esfuerzo diario de campaña.
Los que tuvimos el enorme privilegio de estar cerca de él desde la precampaña interna, la convención, la campaña presidencial y después el ayuno para promover la reforma electoral sabemos que era un hombre auténtico y sin malicia verbal ni política.
Muchos en la picaresca de la campaña le sugerimos que en lugar de que dijera “Esto ya nada lo para” mejor utilizara la expresión de “Esto ya nadie lo detiene”.
En eso no nos hizo caso.
En lo que sí nos hizo caso a muchos, es en bautizar al Aguafiestas, al Chamaquío y a la bronco.
Maquío era así, auténtico y comprometido.
Yo no se cuantos Maquíos habrá ahora de unos 20 años, pero me consta que en campaña, muchas personas se acercaban a el para decirle que a su hijo le habían puesto Maquío o que al que iba a nacer le iban a poner Maquío.
Según nos cuenta Enrique Krauze el Maquío no se rajaba.
En una conversación que sostuvieron durante la huelga de hambre del mes de diciembre de 1988 para exigir una profunda reforma electoral el escritor le preguntó:
- ¿De veras te quieres morir Manuel? ¿De veras crees que eres más útil al país como símbolo que como líder?
- Fíjate que sí. Este es el momento de arrancarle al gobierno la promesa pública de una definitiva reforma electoral. Tardaríamos mucho en recuperar el impulso. Ahora o nunca hay que echar el resto.
Con claridad se dio cuenta de que la resistencia al fraude era ya inútil a la democracia mexicana y descubrió que había que promover los cambios técnicos que demandaban los problemas sociales y políticos de México.
Sin embargo, lucho contra el fraude electoral como pocos y encabezó movimientos de resistencia a la censura como aquel momento sensacional de “No veas 24 horas porque oculta la verdad”, acompañado de tapabocas en todas las plazas de México y de plantones afuera de la televisora y de las estaciones de radio.
Maquío no era un hombre en pos del martirio – pero si un convencido de que la lucha no podía cejar- ;
Maquío creía en lo que hacía, sabía que estaba participando, desde su trinchera y su convicción, en el nacimiento de un nuevo México.
Maquío lo entendió, su lucha era un trabajo de parto.
¡Qué comunes se nos hacen hoy en día los temas por los que luchaba Clouthier!
Todas esas demandas fueron construidas a lo largo de estos años y hoy son parte de la vida cotidiana de cada uno de nosotros; sin embargo, no podemos olvidar el entorno histórico en el que luchaba Maquío, ni la radicalidad de sus exigencias.
Manuel Clouthier murió antes de que se iniciaran los cambios democráticos reales del Estado mexicano; sin embargo, como dijo Luis Felipe Bravo Mena, Maquío le hizo un boquete al sistema político mexicano.
MAQUÍO TENÍA RAZÓN.
Tenía razón porque México necesitaba un cambio definitivo y de fondo, pero que no se podía construir aislado de todos los demás ciudadanos, de ahí su incansable empeño en sumar a la causa a todas las personas posibles.
Tenía razón porque México no podía seguir viviendo en el subdesarrollo político, causa inminente de todos los rezagos sociales.
Tenía razón porque Manuel Clouthier había descubierto la naturaleza de las cosas en México y, a partir de esa revelación puso todo su empeño, su esfuerzo, sus recursos y su tiempo en lograr que se pusieran en práctica las soluciones necesarias.
Y esto lo hizo con el rasgo más distintivo de su personalidad: aquélla virtud que Efraín González Luna encontraba indispensable para darle sentido a la política, es decir, la generosidad.
Como nos recuerda Carlos Castillo Peraza, para cambiar una idea, tenía que estar convencido, pero, una vez dado ese paso, asumía sin titubeos no sólo la idea, sino todas sus consecuencias.
La herencia de Clouthier es definitiva para entender tanto el avance democrático en México como las dimensiones de aceptación política lograda por Acción Nacional desde sus años de lucha. A nosotros nos corresponde mantener vigente esa herencia siguiendo su ejemplo: con su convicción, con su generosidad, con su valentía, con su bondad y con su certeza de tener razón.
Por mi parte, quisiera que Maquío hubiera llegado a la cita que tenía ese 1 de octubre de 1989, cuando yo lo estaba esperando en Mazatlán para asistir al cierre de campaña de Humberto Rice a la Toma del Estadio.
Ahora ya no importa que no haya llegado, porque con su contribución a la Democracia, afortunadamente el PAN tomó México en sus manos, apenas 11 años después de su partida.
Muchas Gracias
