Fecha:
Lunes, Julio 20, 2009
Hace unos días presenté mi renuncia como integrante del Comité Ejecutivo Nacional y exhorté a todos sus miembros a hacer lo mismo porque ese órgano tomó las decisiones que provocaron la salida del presidente del partido y ese es el órgano que, desde mi punto de vista, tenía que mostrar dignidad, ética de la responsabilidad y cultura de la dimisión.
Renuncié al Comité Nacional por solidaridad con el Lic. Germán Martínez; por congruencia con los principios democráticos que en el PAN me enseñaron y para que el Consejo Nacional tuviera la oportunidad de elegir a un Presidente y a su Comité Ejecutivo Nacional por un periodo que trascendiera las elecciones del siguiente año y por supuesto la elección del 2012. No hubo una respuesta favorable.
Tengo 27 años de militancia y he vivido tiempos difíciles al interior del Partido pero siempre estuve orgulloso de los procesos democráticos internos.
Con profunda tristeza vemos que nos estamos convirtiendo en lo que durante tantos años combatimos y no puedo avalar lo que siempre criticamos como oposición.
Las prácticas democráticas del partido nos enseñaron que es en la competencia y en el debate de las ideas en donde surgen los mejores talentos del PAN.
Por eso rechazamos la injerencia del grupo cercano al Presidente de la República en el proceso interno. Sabemos que un candidato oficial, lejos de propiciar la unidad, ahonda las diferencias que se han presentado en el panismo nacional.
El Presidente de la República sabe que cuenta con nuestro apoyo para sacar adelante la agenda de gobierno y sus proyectos legislativos, pero también sabe que como panistas exigimos el respeto de nuestros derechos y el respeto absoluto en el proceso de elección del próximo Presidente del partido, a fin de generar equidad en la contienda.
Estamos convencidos que un candidato oficial no representa el anhelo del panismo nacional.
Por eso, he decidido no presentarme a la contienda interna, hasta en tanto no se rectifique el afán de imponer a un candidato oficial.
El no presentarme como candidato en este proceso, no significa la renuncia a mis derechos de militante para proponer, rectificar y cambiar.
Soy orgullosamente panista y seguiré siendo militante del Partido Acción Nacional pero estoy convencido que debemos invitar a todos los panistas a la reflexión serena para recuperar la identidad del partido; rescatar la dignidad y el orgullo de los panistas y conquistar nuevamente la confianza de los ciudadanos para seguir siendo opción de gobierno y esperanza ciudadana.
El PAN nos necesita a todos y México necesita un PAN identificado con la democracia y que practica su democracia interna.